miércoles, 9 de enero de 2008

Adivina quién llama



Siempre fui al colegio a la tarde.

Cierto día, después de la clase de educación física por la mañana, nos fuimos a la casa de una de mis compañeras en donde no había nadie.

Cuando llegamos al colegio, pasamos como siempre un rato por el kiosco de enfrente y ahí decidimos que haber salido de la casa de mi compañera, había sido una mala idea. Y que, definitivamente, nos volvíamos para allá.

Como siempre sucede, algunas prefirieron entrar al colegio, porque tenían muchas faltas o por lo que sea.

Hacía calor y las cinco cuadras que separaban la casa de Romina del colegio se hicieron interminables. Y ese mismo calor pareció multiplicarse por mil cuando mi amiga descubrió que no tenía la llaves de su casa.

- Se las di a alguien cuando salimos- dijo. Todas revisamos pero nada.

Haciendo memoria recordamos, las tenía Paula. Pero Paula estaba adentro del colegio.

La misión era difícil. Pero había que intentarlo.

Fuimos hasta un kiosco con un semipúblico y llamamos a la escuela.

Mariana tomó la voz cantante.

M (tratando de parecer alterada): Hola. Si, mirá, yo soy la hermana de una de las alumnas de 5º 3ª, Paula G.... Y tengo un problema serio. Vengo del trabajo y me acaban de robar. Estoy desesperada, no tengo llave para entrar. Por eso llamo, necesito hablar con mi hermana urgente.
Secretaria: Espere un segundito, le voy a pasar con el vicedirector.
M (a nosotras): Me va a pasar con Alfredo, cagamos...
Vice o Alfredo: Hola , quién habla?
M: Soy la hermana... y tengo un problema...
V o A: Su hermana está en clase, no se la puedo pasar. Le puedo avisar y usted puede pasar a retirar las llaves.
M: Necesito hablar con mi hermana!!! Usted no me puede negar eso. Me acaban de robar. Es un segundo.
V o A: Si el profesor lo permite... espere por favor.
Paula (confundida): Hola Eve?????
M: No Pau, soy Mariana. Vos te quedaste con las llaves de Romi y no podemos entrar. Vamos a ver como hacemos para mandar a alguien a buscarlas.
P(conteniendo la risa): Bueno, esta bien. Venite.
M: Bueno pasame con Alfredo.
V o A: Si?
M: Bueno, voy a mandar a alguien a buscarlas, o por ahí voy yo.
V: Tiene que venir usted y con el D.N.I. Imagínese que no le podemos dar las llaves a cualquiera.
M: Pero usted me está cargando? Me robaron la cartera con el D.N.I, las llaves, la plata, todo. Voy a ir yo y mi hermana le va a decir quien soy. Buenas tardes! (corta)

La primera parte estaba cumplida. Ahora venía lo peor, buscar una chica joven, no adolecente que retire las llaves.

La dueña del kiosco, de 25 años aproximadamente y actriz frustrada, había estado escuchando toda la conversación. A Romina la conocía de toda la vida, así que dijo: Voy yo. Me atienden el kiosco hasta que vuelva con las llaves y con... Paula era?

Y así, se fue caminando bajo el sol y duplicando la apuesta.

Al rato, las vimos llegar caminando. Como grandes amigas, casi hermanas.

Paula agitaba la llave en su mano y la kiosquera agitaba el brazo de Paula. Dos triunfos.

Nos quedamos un rato en el kiosco escuchando la hazaña de nuestra heroína.

Dijo que cuando llegó el vicedirector la atendió personalmente y de muy mala manera. Se mostró ofendido porque le había cortado el teléfono y que ésto era una institución educativa y que esa no era forma de tratar a un directivo de una escuela...

La kiosquera pidió disculpas y le explicó que hablaba con las pocas monedas que tenía en el bolsillo, que se estaba por cortar y que además, comprenda la situación traumática por la que había pasado. Luego mandaron a llamar a Paula, quién entregó las llaves.

Ahí mismo, la kiosquera arremetió con todo.

Kiosquera (a P): Tomaron lista hermanita?
P: Si
K (V o A): Entonces la retiro, porque estoy muy alterada y necesito que alguien esté conmigo, podrá ser?

El resto es historia.




4 comentarios:

alejandra64 dijo...

LA CANDOROSA dice:

Las anécdotas de la secundaria, son maravillosas!!!...

Me hizo acordar de una con llaves también, de aquellos años...

Bueh, ya me agarró la melancolía... mejor le dejo saludos ¡¡y candor!!

laodiseadebronte dijo...

jaja Qué bueno...
Yo siempre fui tan buena en secundaria que nunca hice ninguna trastada...

Victor dijo...

impresionante!

la claquetista dijo...

ajajaj, grosisima la historia!
unas grandes=)
mua